Cortesía de Lucero Villagarcía: Sommelier
Con frecuencia solemos escuchar referirse al Pisco como nuestro “licor de bandera”. De la misma manera, escuchamos comentarios como que el Pisco peruano es mejor que el chileno, ya que el chileno es tan solo un aguardiente. ¿Cuánta razón hay en estas expresiones tan comunes? A nuestro entender, ninguna; ya que en primer lugar, el Pisco no es un licor; y, en segundo lugar, ambos, tanto el Pisco como el “pisco” chileno son aguardientes y el que lo sean, no les resta calidad.
Un licor es una bebida alcohólica que se obtiene
primero, tras un proceso de destilación y que posteriormente es
aromatizada y saborizada con frutas, hierbas y azúcar. Normalmente tiene
colores vivos, brillantes y su sabor es dulce; teniendo una graduación
alcohólica muy variada.
Como sabemos, al Pisco no se le agregan frutas, hierbas y mucho menos azúcar; además, es totalmente transparente y brillante; por lo tanto no es un licor. Sin embargo, es posible elaborar licores en base a Pisco y de hecho los hay en el mercado. Por ejemplo, tenemos el licor de café, el licor de lúcuma o el licor de chirimoya; los cuales pueden resultar deliciosos, siempre y cuando sean elaborados con un buen Pisco.
Como sabemos, al Pisco no se le agregan frutas, hierbas y mucho menos azúcar; además, es totalmente transparente y brillante; por lo tanto no es un licor. Sin embargo, es posible elaborar licores en base a Pisco y de hecho los hay en el mercado. Por ejemplo, tenemos el licor de café, el licor de lúcuma o el licor de chirimoya; los cuales pueden resultar deliciosos, siempre y cuando sean elaborados con un buen Pisco.

Ahora, si hablamos de un aguardiente nos referimos a todas las bebidas alcohólicas de alta graduación obtenidas a través del proceso de destilación de diversos mostos o pastas fermentadas, donde sólo para mencionar algunos tenemos los de cereales como el whisky, de caña como el ron, de agave azul como el tequila, de papa como el vodka; y de uvas, como el Pisco. Con esta palabra que deriva del término latín "agua ardens", se designaba al alcohol obtenido por medio de la destilación. Por lo tanto, el Pisco y el “pisco” chileno, son aguardientes y destilados. La diferencia está en que al Pisco solo se le destila una vez, no se le agrega agua y no reposa en barrica; como si ocurre con el “pisco” chileno, y lo que hace de éste un producto totalmente distinto; con su cualidades particulares que le aporta el agua y la madera.
Entonces ya lo sabe, el Pisco no es un licor, es un aguardiente y es un destilado puro y fino; ya que una botella contiene solamente uvas, nuestras maravillosas uvas pisqueras, tan distintas unas de otras, dispuestas a entregarnos encantadores y diversos aromas y sabores dependiendo de la tipicidad de cada una ellas.
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